La incorporación plena del país al tratado de cooperación sobre patentes (PCT) a partir del 2 de junio es una estupenda noticia respecto de nuestro marco normativo y capacidades institucionales para la protección de la propiedad industrial generada en Chile.
En este contexto también es oportuno plantear aquellas componentes de nuestro sistema que aún requieren ser abordada. En particular, parece necesario incorporar mecanismos intermedios de protección que permitan dosificar la inversión a lo largo del proceso innovativo. Ejemplo de este enfoque son las patentes provisionales existentes en EEUU y las patentes de innovación australianas.
Finalmente, este primer paso puede favorecer una discusión estratégica del resto de la institucionalidad orientada a proteger la propiedad intelectual, donde es posible avanzar hacia el desarrollo de mejores capacidades en materia de propiedad intelectual y registro de variedades vegetales, actualmente bajo responsabilidad de la Dibam y el SAG respectivamente.



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